Por Paola Cabrejo
2020.

En medio de la globalización e hiper conectividad en la que avanza nuestra civilización, el futuro del trabajo es internacional; hablar inglés es una de las habilidades básicas requeridas para poder ingresar a este escenario. En las últimas décadas en América latina (González A. & Llurda, 2016) ha comenzado una apuesta hacia el aprendizaje de un segundo idioma, a partir de una mirada estratégica hacia la competitividad. Colombia, ha seguido un camino similar, (Vegaño, 2018) con esfuerzos públicos y privados que promueven el bilingüismo del país, pero cuyos resultados han sido poco favorables. Hoy las estadísticas del bilingüismo en la región, específicamente en el idioma inglés, evidencian un escenario complejo, muy por debajo de los niveles mundiales evaluados en el más reciente reporte del Índice del Dominio de inglés, (Education First, 2019) en el que se sitúa a Colombia en el puesto 68, obteniendo una calificación de: nivel bajo.

Lo anterior no es más que una alerta que cuestiona los métodos de enseñanza de un segundo idioma, mientras que, sumado a esto, el mercado laboral lo exige como requisito básico para la fuerza laboral del hoy.  En la realidad de muchos colombianos sigue existiendo una frustración, puesto que no llegan al nivel esperado.  Situación que además de generar barreras y resistencia a la hora de usar una nueva metodología de aprendizaje, puede presentar consecuencias a nivel económico y social, siendo el desempleo la más relevante. En Colombia la tasa de desempleo viene en aumento, para junio de 2019 alcanzó el 9.4%, comparado con el 9,1% del año inmediatamente anterior, (DANE, 2019) y dentro de este mismo contexto laboral, ‘‘solo el 6,3% de la población ocupada es bilingüe, lo que evidencia que la mayoría de trabajadores en Colombia no saben hablar inglés’’ (Fedesarrollo , 2015)

 

«Entendiendo ese escenario, Cliiar, propone un método que tiene como propósito proveer espacios de bilingüismo a través de la adopción de técnicas pedagógicas que consideran la generación de emociones, las conexiones e interacción, como pilares fundamentales ya que de esta manera se transforma favorablemente la experiencia de aprendizaje.»

 

Todo esto es un llamado a transformar el sistema educativo, que desde hace varios años vienen proponiendo nuevos métodos de enseñanza.  Anghelache y Corina (The Methodology of Teaching between Efficiency and Formalism , 2012) señalan que ¨un método de enseñanza que no cuente con principios académicos, o que no, tenga en cuenta las peculiaridades individuales del estudiante, es un método despersonalizado, en su mayoría expositivo, que convierte a los estudiantes en una

audiencia pasiva. Hoy la educación tiene un énfasis que se establece en el aprendizaje por medio del descubrimiento, el cual pone al estudiante en el centro de la actividad didáctica¨.

El enfoque pedagógico Flipped learning o aula invertida, es ¨uno de los enfoques metodológicos que está emergiendo como consecuencia de la innovación educativa, (Mengual Andrés, 2019) en el que se invierten los roles tradicionales del aula para que el alumnado inicie su aprendizaje fuera del aula tradicional y lo continúe, refuerce y complemente en su horario lectivo habitual¨.

Cliiar ha consolidado una metodología que toma los principios del método Flipped learning, la lúdica y experiencias emocionales que, desde la cotidianidad de los usuarios, logra un poderoso efecto en el interés y la motivación del estudiante (López M. G., 2016), evidenciando que la autonomía es uno de los factores de mayor relevancia. Al final el gran propósito de Cliiar es que, por medio de la innovación en la enseñanza de idiomas, se logre fortalecer la competitividad de los profesionales para un nuevo mercado globalizado, y para ello debe ofrecer al mercado organizacional un servicio con resultados más efectivos.

 

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